nvestigaciones recientes han fortalecido la sospecha de que la conexión entre el intestino y el cerebro desempeña un papel crucial en la aparición de la enfermedad de Parkinson (EP), una condición neurodegenerativa que afecta a unos 10 millones de personas a nivel mundial.
El Vínculo Microbiano y las Vitaminas B
Un estudio reciente realizado por Hiroshi Nishiwaki y su equipo de la Universidad de Nagoya (Japón) identificó que los cambios en la comunidad de bacterias intestinales en pacientes con Parkinson estaban asociados con una disminución de las vitaminas esenciales:
Riboflavina (Vitamina B2)
Biotina (Vitamina B7)

El análisis de muestras fecales de pacientes con EP en Japón, comparado con datos de otros países (China, Taiwán, Alemania y EE. UU.), mostró que, aunque los grupos específicos de bacterias variaban geográficamente, todos afectaban las vías de síntesis de estas vitaminas B.
Consecuencias de la Deficiencia de Vitaminas B
La falta de riboflavina y biotina se relacionó con una disminución en:
Ácidos grasos de cadena corta (AGCC)
Poliaminas
Estas moléculas son vitales para mantener una capa de moco intestinal saludable. Su deficiencia puede llevar al adelgazamiento de la capa de moco y al aumento de la permeabilidad intestinal, condiciones observadas en la EP.
Los investigadores sugieren que esta capa protectora debilitada expone el sistema nervioso intestinal a una mayor cantidad de toxinas ambientales (como pesticidas y productos químicos de limpieza). Esta exposición provoca la sobreproducción de fibrillas de \alpha-sinucleína y aumenta la inflamación del sistema nervioso, lo que finalmente conduce a los síntomas motores y de demencia debilitantes del Parkinson.
Un Tratamiento Inesperadamente Simple:
La Suplementación
El hallazgo sugiere un posible camino terapéutico sorprendentemente simple: la suplementación con vitaminas B.
Según el investigador Hiroshi Nishiwaki:
»La terapia de suplementación dirigida a la riboflavina y la biotina es prometedora como una posible vía terapéutica para aliviar los síntomas del Parkinson y frenar la progresión de la enfermedad».
Un estudio anterior de 2003 ya había indicado que dosis altas de riboflavina podían ayudar a recuperar algunas funciones motoras en pacientes que también eliminaban la carne roja de sus dietas. Esto respalda la hipótesis de que las dosis altas de estas vitaminas B podrían prevenir parte del daño.
Implicaciones Futuras:
El equipo propone que la implementación de este tratamiento requeriría primero un análisis de la microbiota intestinal o de metabolitos fecales en pacientes. Esto permitiría identificar a las personas con deficiencias específicas y administrarles suplementos orales de riboflavina y biotina, creando potencialmente un tratamiento efectivo y personalizado.
El estudio subraya la importancia de la salud del microbioma intestinal como factor protector y sugiere que reducir los contaminantes tóxicos en nuestro entorno también podría ser beneficioso.
En resumen, el estudio establece una conexión directa entre las alteraciones en la microbiota intestinal, la deficiencia de vitaminas B2 y B7, el daño a la barrera intestinal y la patología del Parkinson, abriendo la puerta a un tratamiento potencial basado en la simple suplementación de vitaminas B.
Tomado de:
npj Parkinson’s Disease







